¿En Soledad o en Sociedad?
Pensando sobre la soledad y la compañía en las personas con una profesión de ayuda, surge dentro de mí que todos, hagamos lo que hagamos, somos esas personas…
¿Qué es la soledad?, le pregunto a un alma solitaria, y he aquí la respuesta:
La Soledad, es el acercamiento a ti mismo y el compromiso con tu propio crecimiento, con el crecimiento de tu alma. ¿Acaso crees que solo se puede crecer en compañía? La compañía es una buena opción y te coloca en un lugar privilegiado puesto que te ofrece una multitud de espejos donde mirarte, donde observar lo que te gusta de ti y lo que no, a través de las personas que te acompañan y de las situaciones que se producen en su cercanía.
¿Para qué te serviría el crecimiento si no es para compartirlo con otros? Esto no significa que el ermitaño o el eremita estén equivocados en su elección, pero para ti, alma dedicada a una tarea de servicio, es esencial la compañía y aquello que te muestra a través de las relaciones con los demás. Acomódate en la posición de observador y contempla, con atención, en tu propia pantalla de cine la película una y otra vez, en distintos escenarios y con diferente reparto, pero siempre contigo como protagonista: tú y tus circunstancias, con las mismas situaciones repetidas, más o menos veces, dependiendo de lo que tardes en descubrir la lección.
Sin embargo, querida alma aprendiz de maestro, maestro de aprendices, una vez descubiertas las lecciones, y antes de pasar al siguiente nivel, ocúpate de la soledad, tómate un tiempo libre de ruido y sumérgete en un territorio vacío para cultivar la esencia que te han regalado las experiencias vividas, revisa con honestidad cada una de ellas y examina hasta donde las has integrado.
Recuerda que, aprenderlas es intelectualizarlas e integrarlas es vivirlas plenamente. No necesitas mostrar las notas finales a nadie, quedan en tu esfera personal sin alardear ni esconder los resultados, porque estos quedarán visibles cuando vuelvas a salir al territorio sociedad para aprender y para enseñar nuevas asignaturas de la misma disciplina, la disciplina VIVIR, con integridad, coherencia y honorabilidad. O dicho de otra manera, VIVIR, mostrando lo que eres, actuando tal como piensas y hablas y, ofreciendo, no lo que te gustaría, sino lo que de verdad tienes para dar, lo que has cultivado en el vacío esencial de tu soledad.
Tu compromiso, querida alma, no puede ser firme con la sociedad que habitas si no lo es con tu propia individualidad. No puedes ofrecer, si no te das; no puedes cuidar, si no te atiendes; no puedes nutrir, si no te alimentas. Tampoco puedes amar lo de fuera si no amas lo interior. Si no te amas, no amas. Deja de engañarte y de querer engañar. Para esto sirve la soledad, querida alma. Y, cuando salgas del territorio vacío donde se halla la paz, recordando que todos somos aprendices y maestros, podrás compartir y disfrutar en sociedad.